miércoles, 29 de abril de 2009

Laura Pausini

Muy lejos queda aquel chico llamado Marco que se fue para no volver...

Muy lejos queda aquel Se fue que jamás regresó...

Muy lejos quedan aquellos Amores extraños sin explicación...

Exactamente, 15 son los años de lejanía.

Un día, el rumbo de mi vida se vio truncada por la música. Empezó a abrirse un gran camino por experimentar y en el que me inicié y dejé guiar por los senderos de la melodía, de los acordes, de todas esas notas que consiguieron, y aún consiguen, iluminar mi vida, iluminarme. La "culpable", Laura Pausini.

Sus letras, en un momento dado, empezaron a entonar melodías que describían mi día a día, mis sentimientos, inquietudes y dudas. Sus canciones habitaron una parte que pensé había desaparecido. Desde aquel momento soñé algún día poder preguntar todo aquello que me inquietaba, que me interesaba, que quería saber... Soñé en poder aclarar dudas, confirmar sospechas musicales... Tan solo soñaba.

15 años esperando un concierto, no cualquier concierto, sino aquel que contiene todas las claves de todos estos años. Aquel concierto que inundase en directo todas las emociones y sentimientos que albergan en mi o en algún momento de mis 23 años. 15 años esperando tan solo ese momento. Pero, por sorpresa, no tan solo será un concierto. Será un preludio plagado de preguntas.

Sería imposible escoger suficientes adjetivos para este momento, tan solo necesito escuchar esas canciones claves que consiguen atravesarme el corazón y permanecer de manera perenne, nada ni nadie las arrancará de mi interior. Ni el frío, ni el calor, ni el odio, ni el amor, ni el desamor, ni la pasión, ni el arrepentimiento, ni la soledad, ni la alegría, ni la tristeza, ni la frustración...

Porque han sido los 15 años más vividos de mi vida, pero ahora le toca el turno a una nueva era. Un día, y gracias a su música, empecé a creer en las casualidades y en que los sueños se hacen realidad...años después y un tanto más madura, lo corroboro. Digan lo que digan...

Al fin el sueño dará un paso y se hará realidad*

---30 de abril 2009 es mi gran día---

jueves, 23 de abril de 2009

MI SANT JORDI PARTICULAR

Nunca falla. El día de Sant Jordi, 23 de abril, el sol parece ser que lo note y decida sacarnos sus más intensos rayos. Ese tipo de rayos solares que te atrapan en ti mismo y la calor se apodera de ti a la vez que todas las parejas del mundo salen a calle para demostrar que existen.

Sant Jordi. Las calles principales de Barcelona se inundan de rosas, libros y gente, mucha gente, pero no gente cualquiera, gente que se ama, gente que se quiere, gente que está enamorada... Hacía años que no paseaba sola de esta manera. Sin rosas, sin nadie, sin amor, sin corazón, sin prisas, sin destino, sin un paso firme, pero eso sí, con música y ganas de ver que me depara el breve pero intenso paseo.

Miro a mi alrededor y no veo otra cosa que no sean parejas, me doy cuenta que las puedo clasificar a la perfección con tan solo ojearlas. Jóvenes que buscan la mejor rosa, su primera rosa que regalar para, como no podía ser de otra manera, su primer amor, buscan la mejor rosa entre las rosas con esa ilusión que jamás se vuelve a tener... Veo también jóvenes que tienen como costumbre, un año más, regalar la maldita rosa, ojean y rebuscan la más barata, esa ya está bien, total se acabará marchitando... (como el amor...).

Hay parejas y parejas, me doy cuenta que muchas de personas mayores, ancianos que llegan a esa edad juntos, compartiendo un largo y relajante paseo cogidos del brazo, ella con una espléndida rosa, él con una espléndida sonrisa cogida de su mujer, su mujer de toda la vida. Pasean y sonríen porque sabe que es un día para hacerlo, pasear, pasear y pasear.

El sol no está a mi favor. Mientras irradia calor, a medida que voy cruzando semáforos noto más frío. Un intenso frío que no me deja entrever lo que me espera. Semáforos en rojo, y más semáforos... en cada uno de ellos, como si de algo sistemático se tratara, decenas de parejas me rodean para no dejarme ver el resto del mundo, mientras se besan intensamente cogidos a la rosa que les une.

Y yo cada vez siento más frío, sin rosa, sin nadie que me bese en un semáforo en rojo, sin la canción apropiada para este día, sin una llamada, sin un mensaje, sin un te quiero...

Este es mi día de Sant Jordi.

martes, 24 de marzo de 2009

LA MESA

Entoes, ¡coño!, ¡puñeta!, buaaa, ¡me cago enn!, adióóós, t'estimo, ¿nos vamos?, happy birthday to you happy birthday to you, ¡olé mi Patri!, a one and then an two, luses, incrisis... y la Mesa.

Quizá (aunque seguro) muchos de los que estéis leyendo estas líneas no entendáis nada, pero de eso se trata. De que a veces en la vida no se pretende que te entiendan. Tan solo se pretende sentirse bien, sentirse uno mismo y, casualmente (reitero mi creencia firme en las casualidades de esta vida), exista otra persona tan afín a ti que consiga entender todo y no sólo eso, contribuir a una serie de ocasiones que ayudan a hacer un poquito surreal esta triste, aburrida y amargada (no siempre pero con bastante frecuencia) vida.

Es bonito con tan solo entrar al bar, divisar con una mirada (con dificultades por su poca visión) la mesa del fondo. No es una mesa, sino tres. No es una mesa, sino que es La Mesa. El sitio que recoge las más inesperadas conversaciones. Las más imprevisibles situaciones. Las más amargantes desesperaciones frente a unos exámenes poco preparados (a veces nulos). Lo importante de este lugar es que es único y tiene unas dueñas. Unas dueñas que durante horas se convierten en las emperatrices del reino del bar. Ese reino donde conviven personas nerviosas, apáticas ante el estrés de los exámenes y que a veces, sienten una especie de envidia al divisar La Mesa.

Sonreír, llorar de frustración o de alegría, bostezar, un beso en la frente, un abrazo cómplice, unos cigarros, tu compañía, un repaso previo, dos cafés sin espuma, unos tacones, unas bambas, un moño, cabello suelto, un estuche Tous, un pilot, un brillo de labios, un mentolín...

En el fondo somos tan iguales como diferentes. Somos tan cómplices como opuestas. Somos tan aplicadas como despreocupadas. Pero así somos. Así somos las de La Mesa.

¿Me das un abrazo?*

martes, 3 de marzo de 2009

TAL VEZ SEA YO

Tal vez sea la noche. Las horas de cansancio acumuladas. La angustia por ver que el tiempo pasa más rápido de lo previsto. Las ganas de huir y dejar todo plantado. La curiosidad por saber qué deparará el futuro más inmediato. Las pocas fuerzas que quedan para continuar con ánimo para sorprender a uno mismo. Tal vez sea la noche...

Quizá no sean estas horas nocturnas las que me sitúen frente a la pantalla de ordenador de nuevo. Y sea algo que hacía tiempo no experimentaba. Es curioso, pero a la vez no deja de crear ciertos miedos. Dicen que uno no lo cree hasta que no lo ve. Creo también que uno no lo sabe hasta que no lo experimenta. Hay sensaciones que las palabras no las pueden trasladar. Que ni la expresión no verbal es capaz de transmitirlas. Una sonrisa falsa. Unas sentidas pero invisibles lágrimas. Un grito feroz interno ausente entre el silencio que comienza a ser cada vez más habitual.

Todos nos movemos en busca de algo. Tenemos, en un principio, un cometido que cumplir. Unas ilusiones. Unos objetivos. Unas metas. Pero ¿nadie se ha perdido por ese camino a seguir? Es fácil. Seguro alguna vez os ha ocurrido. Aprendes. Aprendes a levantarte a pesar de que te tienen presionándote con un pie en el corazón. Aprendes a mirar hacia otro lado cuando menos deseas ni levantar la mirada. Aprendes a situarte y trazar una línea hacia el horizonte, hacia tu vida.

Tal vez sea la noche la que persiga ciertos recuerdos. Recuerdos olvidados, o eso cree uno. Recuerdos de cosas ocurridas. Recuerdos que alguna vez fueron reales. Recuerdos que tuvieron vida propia. Recuerdos que empiezan a borrarse y reconvertirse es algo presente. Recuerdos que perduran y toman de nuevo una parte de vida.

La música italiana. Esa melodía inconfundible. Esa letra memorable. Ese piano. Esa voz. Esas paredes. Ese desorden habitual. Ese móvil que no suena. Tal vez sea todo o nada. Tal vez sea la noche.

Tal vez sea yo.

lunes, 2 de marzo de 2009

EL VIRUS DEL CATALÁN

Vergüenza e impotencia. Esa es la sensación que tuve hace un par de semanas cuando Carod Rovira, para variar, se empeñó en una de sus obsesiones (por no decir su obsesión): hablar catalán.

Por si no fuera poco, pensó en malgastar 200.000 euros aproximadamente para llevar a cabo una campaña penosa. Esa es mi opinión. Encomana el catalá. Parece ser que es como un virus. ¿Te has vacunado ya? ¿Sientes molestias? No puedo creer a la situación a la que tenemos que llegar. Señores, sé que muchos pensarán que cosas como esa campaña tienen que hacerse más para reivindicar y darle vida al catalán (me refiero al idioma, no a nadie, no se alteren catalanes nacionalistas y/o independentistas). Pero para mucha población de CataluÑa (sí, con Ñ y no con NY) nos sentimos avergonzados y lo que es peor, discriminados.

El polémico Josep (o José para los enemigos) se empeña a no cambiar de idioma a pesar de que nuestro interlocutor nos hable castellano. A su parecer, si cambiamos al castellano le estamos discriminando. Y me pregunto... ¿si yo voy a un lugar y hablo castellano y me contestas en catalán, no es eso una falta de respeto, de educación y sobre todo, discriminación al castellano y a mi persona? Por favor. Vergüenza de campaña Vergüenza de tener que tirar al suelo el castellano cuando recordemos señores nacionalistas que ambas son lenguas oficiales.

Harta, muy harta estoy de las imposiciones lingüísticas que se viven en esta comunidad autónoma. Harta de tener que sentirse mal, a veces (no siempre, que quede bien clarito) de hablar castellano en un lugar que todos hablen catalán. Harta de que me cuestionen si soy catalana o madrileña (ya que mi castellano no tiene reseñas del catalán). Harta de tener que explicar por qué no hablo catalán. Harta de ver como tiran nuestro dinero en campañas inútiles, de mal gusto, mal hechas, mal planteadas y si fuera poco, con un eslogan apestante (ENCOMANA).

Vergüenza, absoluta vergüenza y discriminación por parte de toda esta gente que se empeña a encerrarse en su idioma particular y cultura.

Déjame hablar. Como yo quiera. No me impongas nada.

jueves, 26 de febrero de 2009

UNA ISLA, NADA MÁS

Qué bonito es leer artículos y ver más allá de las letras.Más allá de la sintaxis o la propia estructura del documento.Es más que todo eso.Es realmente gratificante leer algo especial o,mejor dicho,algo que se convierte en especial cuando más necesitas que así sea.

Es cierto que cuando más necesitas un apoyo exterior las cosas más simples son las que te lo dan.Es curioso pero a la vez no deja de ser un tanto...triste.Exacto.Esa es la palabra.Es triste aquello que te ilusiona.Curioso y contradictorio a la vez.Pero no dejar de ser una cruda realidad.Aquellos escritos que leemos a diario.Artículos banales.Artículos fabulosos.Artículos que nos despiertan un cierto interés.Artículos tópicos.Ingeniosos.Aburridos.Interesantes.Especiales...

Una simple isla irreal,dentro del marco del documento,es capaz de hacerte viajar por tu mente.Evadirte de tu realidad durante los segundos que te prestas a la lectura.Una isla,no cualquiera,sino una isla que te hace olvidarte de las personas a las que tienes a tu lado en el teclado escribiendo sin parar,hablando por teléfono largas y molestas conversaciones (¿acaso no se dan cuenta que uno no está sordo?).Te olvidas de todo eso.De todo lo que te está rodeando y realmente empiezas a tomarle un cierto odio(que feo el verbo odiar,pero no sé porqué,últimamente anda por mi mente como si quisiera hacerse notar por algo especial). Te olvidas de todo.No piensas en lo que tienes que hacer,o sea en tus obligaciones.No.Ahora piensas en lo que realmente te gusta.En lo que te relaja.En lo que sería de ti si estuvieses...o si fueses...o si trabajaras en...o si amaras a...o si te amaran....

Pero entonces te das cuenta que tan solo es una isla.Nada más. Pero a veces me gusta soñar con islas.

jueves, 19 de febrero de 2009

ADIÓS A CUATRO MESES

No me lo imaginaba así.Un nudo en mi garganta me ha invadido en la soledad más plena al subir en el coche.Algo se está separando de mí.Algo se ha ido ya.¿Qué pasa?

Me monto en el coche, pongo mi canción y entonces me doy cuenta.Tan solo quedan 24 horas para que deje un lugar que,sin duda,ha dejado huella en mi corazón.No lo hubiera imaginado cuando entré hace cuatro meses por la puerta por primera vez.Desesperación por no saber hacer nada o no gustar,angustia por la frustración de mi torpeza o la desubicación tan solo hicieron falta para darme cuenta que se me quedaba grande.

Cuatro meses después,salgo por la puerta a tan solo 24 horas de hacerlo por última vez.Me doy cuenta entonces cuando antes de irme que alguien se quiere despedir de mí ya,porque mañana no estará.Dos besos. Un tímido abrazo. Me pide mi número.Me pide mi email.Me dice gracias por todo Carmen...Yo,en cambio,me despido con un simple y triste,adiós y que vaya bien.Me odio.

Odio no saber despedirme.Odio no encontrar la palabra adecuada para cada momento.Odio reír cuando quiero llorar.Odio callar cuando quiero gritar.Odio decir algo que no pienso...

Quizás hayan pasado cuatro meses en vano en los que he disfrutado y aprendido.En los que he conocido a gente maravillosa y envidiable.En los que he compartido momentos realmente inolvidables,gratificantes...Cuatro meses.No unos cualquiera.Uno de los mejores de mi vida.Una experiencia que acaba.Que tiene las horas más contadas que un puto reloj.Un puto reloj que le quedan 24 horas de vida y que luego....luego se apaga.Tal vez para no volverse a encender nunca...Morirá.Y yo no estaré ni para verlo.

No me gusta decir adiós.Simplemente,no puedo,no quiero,me niego...

Pero es lo que hay.Me tengo que joder.Adiós a cuatro meses*