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jueves, 25 de junio de 2009

24 Y 4

El día se lo merece. Porque hoy es uno de esos días que son especiales de por si. Porque es el final de una era, y el principio de otra. Porque es un año nuevo, un año distinto y un año sorprendente.

24 años después, nuevas fronteras, decisiones, responsabilidades y metas se abren ante mis ojos. Porque después de 4 años, decimos adiós a una mesa. No una mesa cualquiera. Sino, una mesa que albergó durante todo este periodo nuestros sollozos, nuestras risas, nuestras penas, nuestros repasos, nuestros cafés, nuestros cotilleos, nuestros secretos...pero sobre todo, nuestra amistad. Porque hoy, al entregar mi último examen de carrera, he visto pasar muchas imágenes y, en todas ellas, estabas tú. Porque, ahora sí, somos unas journis.

24 años después, uno ya sabe lo que realmente quiere, lo que realmente puede llegar a alcanzar y a quienes realmente están ahí. Son años. Muchos años. Quizás demasiados. Pero nunca los suficientes para afrontar situaciones nuevas en las que desearías desaparecer y que la tierra te tragara, que nadie te viera y que nadie supiera de tu existencia.

Los años pasan. Los ciclos se acaban. Las etapas nuevas comienzan. La gente sigue viviendo, sigue respirando. Pero para otros, es imposible seguir respirando bien. Es imposible vivir en armonía. Es imposible luchar con todas las fuerzas. Es imposible no pensar en negativo. Es imposible no caerse al vacío. Es imposible no llorar entre la almohada. Es imposible evitar no quererle. Es imposible evitar olvidarte. Es imposible lo posible.

Quizás vaya siendo hora de poner las cosas en su sitio. De poner a cada uno en el lugar donde le corresponde. De dar desilusiones pero por una vez, aunque sea la primera y empiece a ser así, a priorizar aquellos que ansiamos, aquellos que queremos. Y empezar a rechazar aquellos exigido por ser políticamente correcto. A rechazar a aquellas falsas personas con apariencia humilde. A rechazar una vida con poca vida.

Va siendo hora.

Más que herida por el tiempo. Más dolida por la ausencia. Más abandonada por la soledad mejor vestida. Más perdida que nunca.

jueves, 7 de mayo de 2009

GRAZIE MILLE, 15 AÑOS

Exactamente siete días son los que albergan en mí, la experiencia, el día, sin lugar a dudas, más feliz de mi vida. Siete días separan mi máxima felicidad a un estado totalmente diferente del ser humano. Es curioso ver la transición anímica de una persona. Hace una semana brotaba una fuerza inmensa en mi interior que me hacía verme capaz de luchar con las olas más altas jamás vistas. Sin embargo, esas olas parece ser que me han ahogada de tal forma que, inesperadamente, me veo sumergida en esas aguas que no llevan a ningún lugar.

Y pensar que hace una semana, con ella estuve en un sofá blanco, con grandes cojines, con un café sin aroma alguno, con esa olor que desprendían las velas perfumadas a vainilla, con esa alfombra sutilmente suave y acogedora, con esa tele en silencio de fondo que iluminaba a dos personas que se volvieron a encontrar. Porque el destino les volvió a unir. Antes, en ocasiones también, pero ésta, sin duda, fue una de las más especiales.

Ella sin saberlo, la estaba esperando con su 'pc' rosa, mientras enviaba unos emails. Al cruzar por esa puerta noté que ella no sabía a que me disponía. Un sueño cumplido. La entrevista fue más allá. No se quedó en unas simples preguntas y respuestas. Las dos, únicamente las dos (y ahora tú...por nuestro momento en un bar de Gracia...) sabíamos nuestro secreto. Un secreto que tan solo la música es capaz de gritarlo a los cuatro vientos sin que nadie se de cuenta de nada. Nadie. Absolutamente nadie (hasta entonces) sabía lo que unía a dos personas aparentemente distintas.

Un sofá que jamás se me olvidará. Un gesto. Un abrazo. Dos exclusivas. Otro abrazo. Comprensión. Ánimos. Nervios. Maquillaje. Foto. Tacones. Peinado. Momento espejo... Charlas inútiles. Charlas serias. Sonrisas y...lágrimas de felicidad. Porque hasta sabía la ilusión, el sueño que era para mí. Porque se acordaba. Porque lo sintió. Porque fue mágico el encuentro. Porque nadie ni nada lo puede comparar tal cual mi corazón lo sintió.

Sigo creyendo que el amor más sincero sólo existe en sus letras, en su música... pero la fuerza entre las personas existe. Las casualidades aún más. Porque si uno cree en algo, parece ser que algún día alguien, está destinado a hacer que eso se cumpla, y que una persona sienta y roce la éxtasis de la felicidad. Esa sensación que alberga un solo cuerpo por unos días, por unos meses... Aunque tarde o temprano desvanece y te das cuenta que una vez conseguido sigues igual o peor.

Amo sus letras, malditas son. Amo su melodía, es igual que yo. Siento su mensaje, ese soy yo...

Porque nunca, nunca, nunca, olvidaré ese 30 de abril a las 18.30 horas. Esa entrada en el lugar donde me estabas esperando sin saber que era yo...tu cara, tu sorpresa y la mía... Quedará en mí, pese a que nadie, o casi nadie, entienda la importancia de ese momento, de ese encuentro, de que el destino quisiera que después de 15 años (11 años para nosotras...) un sueño se hiciese realidad.

Gracias, gracias destino*

'Y si nadie consiguió poder comprenderte,si que te entiendo yo...

Si dudas tú poder vivir recogeré tu incertidumbre, te enseñaré a sonreír, tus lágrimas se irán...

Buscar un día más...por eso estoy aquí' (grazzie mille)

miércoles, 29 de abril de 2009

Laura Pausini

Muy lejos queda aquel chico llamado Marco que se fue para no volver...

Muy lejos queda aquel Se fue que jamás regresó...

Muy lejos quedan aquellos Amores extraños sin explicación...

Exactamente, 15 son los años de lejanía.

Un día, el rumbo de mi vida se vio truncada por la música. Empezó a abrirse un gran camino por experimentar y en el que me inicié y dejé guiar por los senderos de la melodía, de los acordes, de todas esas notas que consiguieron, y aún consiguen, iluminar mi vida, iluminarme. La "culpable", Laura Pausini.

Sus letras, en un momento dado, empezaron a entonar melodías que describían mi día a día, mis sentimientos, inquietudes y dudas. Sus canciones habitaron una parte que pensé había desaparecido. Desde aquel momento soñé algún día poder preguntar todo aquello que me inquietaba, que me interesaba, que quería saber... Soñé en poder aclarar dudas, confirmar sospechas musicales... Tan solo soñaba.

15 años esperando un concierto, no cualquier concierto, sino aquel que contiene todas las claves de todos estos años. Aquel concierto que inundase en directo todas las emociones y sentimientos que albergan en mi o en algún momento de mis 23 años. 15 años esperando tan solo ese momento. Pero, por sorpresa, no tan solo será un concierto. Será un preludio plagado de preguntas.

Sería imposible escoger suficientes adjetivos para este momento, tan solo necesito escuchar esas canciones claves que consiguen atravesarme el corazón y permanecer de manera perenne, nada ni nadie las arrancará de mi interior. Ni el frío, ni el calor, ni el odio, ni el amor, ni el desamor, ni la pasión, ni el arrepentimiento, ni la soledad, ni la alegría, ni la tristeza, ni la frustración...

Porque han sido los 15 años más vividos de mi vida, pero ahora le toca el turno a una nueva era. Un día, y gracias a su música, empecé a creer en las casualidades y en que los sueños se hacen realidad...años después y un tanto más madura, lo corroboro. Digan lo que digan...

Al fin el sueño dará un paso y se hará realidad*

---30 de abril 2009 es mi gran día---

jueves, 23 de abril de 2009

MI SANT JORDI PARTICULAR

Nunca falla. El día de Sant Jordi, 23 de abril, el sol parece ser que lo note y decida sacarnos sus más intensos rayos. Ese tipo de rayos solares que te atrapan en ti mismo y la calor se apodera de ti a la vez que todas las parejas del mundo salen a calle para demostrar que existen.

Sant Jordi. Las calles principales de Barcelona se inundan de rosas, libros y gente, mucha gente, pero no gente cualquiera, gente que se ama, gente que se quiere, gente que está enamorada... Hacía años que no paseaba sola de esta manera. Sin rosas, sin nadie, sin amor, sin corazón, sin prisas, sin destino, sin un paso firme, pero eso sí, con música y ganas de ver que me depara el breve pero intenso paseo.

Miro a mi alrededor y no veo otra cosa que no sean parejas, me doy cuenta que las puedo clasificar a la perfección con tan solo ojearlas. Jóvenes que buscan la mejor rosa, su primera rosa que regalar para, como no podía ser de otra manera, su primer amor, buscan la mejor rosa entre las rosas con esa ilusión que jamás se vuelve a tener... Veo también jóvenes que tienen como costumbre, un año más, regalar la maldita rosa, ojean y rebuscan la más barata, esa ya está bien, total se acabará marchitando... (como el amor...).

Hay parejas y parejas, me doy cuenta que muchas de personas mayores, ancianos que llegan a esa edad juntos, compartiendo un largo y relajante paseo cogidos del brazo, ella con una espléndida rosa, él con una espléndida sonrisa cogida de su mujer, su mujer de toda la vida. Pasean y sonríen porque sabe que es un día para hacerlo, pasear, pasear y pasear.

El sol no está a mi favor. Mientras irradia calor, a medida que voy cruzando semáforos noto más frío. Un intenso frío que no me deja entrever lo que me espera. Semáforos en rojo, y más semáforos... en cada uno de ellos, como si de algo sistemático se tratara, decenas de parejas me rodean para no dejarme ver el resto del mundo, mientras se besan intensamente cogidos a la rosa que les une.

Y yo cada vez siento más frío, sin rosa, sin nadie que me bese en un semáforo en rojo, sin la canción apropiada para este día, sin una llamada, sin un mensaje, sin un te quiero...

Este es mi día de Sant Jordi.

martes, 24 de marzo de 2009

LA MESA

Entoes, ¡coño!, ¡puñeta!, buaaa, ¡me cago enn!, adióóós, t'estimo, ¿nos vamos?, happy birthday to you happy birthday to you, ¡olé mi Patri!, a one and then an two, luses, incrisis... y la Mesa.

Quizá (aunque seguro) muchos de los que estéis leyendo estas líneas no entendáis nada, pero de eso se trata. De que a veces en la vida no se pretende que te entiendan. Tan solo se pretende sentirse bien, sentirse uno mismo y, casualmente (reitero mi creencia firme en las casualidades de esta vida), exista otra persona tan afín a ti que consiga entender todo y no sólo eso, contribuir a una serie de ocasiones que ayudan a hacer un poquito surreal esta triste, aburrida y amargada (no siempre pero con bastante frecuencia) vida.

Es bonito con tan solo entrar al bar, divisar con una mirada (con dificultades por su poca visión) la mesa del fondo. No es una mesa, sino tres. No es una mesa, sino que es La Mesa. El sitio que recoge las más inesperadas conversaciones. Las más imprevisibles situaciones. Las más amargantes desesperaciones frente a unos exámenes poco preparados (a veces nulos). Lo importante de este lugar es que es único y tiene unas dueñas. Unas dueñas que durante horas se convierten en las emperatrices del reino del bar. Ese reino donde conviven personas nerviosas, apáticas ante el estrés de los exámenes y que a veces, sienten una especie de envidia al divisar La Mesa.

Sonreír, llorar de frustración o de alegría, bostezar, un beso en la frente, un abrazo cómplice, unos cigarros, tu compañía, un repaso previo, dos cafés sin espuma, unos tacones, unas bambas, un moño, cabello suelto, un estuche Tous, un pilot, un brillo de labios, un mentolín...

En el fondo somos tan iguales como diferentes. Somos tan cómplices como opuestas. Somos tan aplicadas como despreocupadas. Pero así somos. Así somos las de La Mesa.

¿Me das un abrazo?*

martes, 3 de marzo de 2009

TAL VEZ SEA YO

Tal vez sea la noche. Las horas de cansancio acumuladas. La angustia por ver que el tiempo pasa más rápido de lo previsto. Las ganas de huir y dejar todo plantado. La curiosidad por saber qué deparará el futuro más inmediato. Las pocas fuerzas que quedan para continuar con ánimo para sorprender a uno mismo. Tal vez sea la noche...

Quizá no sean estas horas nocturnas las que me sitúen frente a la pantalla de ordenador de nuevo. Y sea algo que hacía tiempo no experimentaba. Es curioso, pero a la vez no deja de crear ciertos miedos. Dicen que uno no lo cree hasta que no lo ve. Creo también que uno no lo sabe hasta que no lo experimenta. Hay sensaciones que las palabras no las pueden trasladar. Que ni la expresión no verbal es capaz de transmitirlas. Una sonrisa falsa. Unas sentidas pero invisibles lágrimas. Un grito feroz interno ausente entre el silencio que comienza a ser cada vez más habitual.

Todos nos movemos en busca de algo. Tenemos, en un principio, un cometido que cumplir. Unas ilusiones. Unos objetivos. Unas metas. Pero ¿nadie se ha perdido por ese camino a seguir? Es fácil. Seguro alguna vez os ha ocurrido. Aprendes. Aprendes a levantarte a pesar de que te tienen presionándote con un pie en el corazón. Aprendes a mirar hacia otro lado cuando menos deseas ni levantar la mirada. Aprendes a situarte y trazar una línea hacia el horizonte, hacia tu vida.

Tal vez sea la noche la que persiga ciertos recuerdos. Recuerdos olvidados, o eso cree uno. Recuerdos de cosas ocurridas. Recuerdos que alguna vez fueron reales. Recuerdos que tuvieron vida propia. Recuerdos que empiezan a borrarse y reconvertirse es algo presente. Recuerdos que perduran y toman de nuevo una parte de vida.

La música italiana. Esa melodía inconfundible. Esa letra memorable. Ese piano. Esa voz. Esas paredes. Ese desorden habitual. Ese móvil que no suena. Tal vez sea todo o nada. Tal vez sea la noche.

Tal vez sea yo.

lunes, 2 de marzo de 2009

EL VIRUS DEL CATALÁN

Vergüenza e impotencia. Esa es la sensación que tuve hace un par de semanas cuando Carod Rovira, para variar, se empeñó en una de sus obsesiones (por no decir su obsesión): hablar catalán.

Por si no fuera poco, pensó en malgastar 200.000 euros aproximadamente para llevar a cabo una campaña penosa. Esa es mi opinión. Encomana el catalá. Parece ser que es como un virus. ¿Te has vacunado ya? ¿Sientes molestias? No puedo creer a la situación a la que tenemos que llegar. Señores, sé que muchos pensarán que cosas como esa campaña tienen que hacerse más para reivindicar y darle vida al catalán (me refiero al idioma, no a nadie, no se alteren catalanes nacionalistas y/o independentistas). Pero para mucha población de CataluÑa (sí, con Ñ y no con NY) nos sentimos avergonzados y lo que es peor, discriminados.

El polémico Josep (o José para los enemigos) se empeña a no cambiar de idioma a pesar de que nuestro interlocutor nos hable castellano. A su parecer, si cambiamos al castellano le estamos discriminando. Y me pregunto... ¿si yo voy a un lugar y hablo castellano y me contestas en catalán, no es eso una falta de respeto, de educación y sobre todo, discriminación al castellano y a mi persona? Por favor. Vergüenza de campaña Vergüenza de tener que tirar al suelo el castellano cuando recordemos señores nacionalistas que ambas son lenguas oficiales.

Harta, muy harta estoy de las imposiciones lingüísticas que se viven en esta comunidad autónoma. Harta de tener que sentirse mal, a veces (no siempre, que quede bien clarito) de hablar castellano en un lugar que todos hablen catalán. Harta de que me cuestionen si soy catalana o madrileña (ya que mi castellano no tiene reseñas del catalán). Harta de tener que explicar por qué no hablo catalán. Harta de ver como tiran nuestro dinero en campañas inútiles, de mal gusto, mal hechas, mal planteadas y si fuera poco, con un eslogan apestante (ENCOMANA).

Vergüenza, absoluta vergüenza y discriminación por parte de toda esta gente que se empeña a encerrarse en su idioma particular y cultura.

Déjame hablar. Como yo quiera. No me impongas nada.

jueves, 26 de febrero de 2009

UNA ISLA, NADA MÁS

Qué bonito es leer artículos y ver más allá de las letras.Más allá de la sintaxis o la propia estructura del documento.Es más que todo eso.Es realmente gratificante leer algo especial o,mejor dicho,algo que se convierte en especial cuando más necesitas que así sea.

Es cierto que cuando más necesitas un apoyo exterior las cosas más simples son las que te lo dan.Es curioso pero a la vez no deja de ser un tanto...triste.Exacto.Esa es la palabra.Es triste aquello que te ilusiona.Curioso y contradictorio a la vez.Pero no dejar de ser una cruda realidad.Aquellos escritos que leemos a diario.Artículos banales.Artículos fabulosos.Artículos que nos despiertan un cierto interés.Artículos tópicos.Ingeniosos.Aburridos.Interesantes.Especiales...

Una simple isla irreal,dentro del marco del documento,es capaz de hacerte viajar por tu mente.Evadirte de tu realidad durante los segundos que te prestas a la lectura.Una isla,no cualquiera,sino una isla que te hace olvidarte de las personas a las que tienes a tu lado en el teclado escribiendo sin parar,hablando por teléfono largas y molestas conversaciones (¿acaso no se dan cuenta que uno no está sordo?).Te olvidas de todo eso.De todo lo que te está rodeando y realmente empiezas a tomarle un cierto odio(que feo el verbo odiar,pero no sé porqué,últimamente anda por mi mente como si quisiera hacerse notar por algo especial). Te olvidas de todo.No piensas en lo que tienes que hacer,o sea en tus obligaciones.No.Ahora piensas en lo que realmente te gusta.En lo que te relaja.En lo que sería de ti si estuvieses...o si fueses...o si trabajaras en...o si amaras a...o si te amaran....

Pero entonces te das cuenta que tan solo es una isla.Nada más. Pero a veces me gusta soñar con islas.

domingo, 4 de enero de 2009

LA ILUSIÓN DE CADA AÑO

Listas, deseos, promesas, buenos propósitos, motivaciones renovadas, ilusiones recargadas y sobre todo pensar que todo irá mejor y todo cambiará.

Efectivamente, esos son los pensamientos más comunes en estos días. En estos primeros días de enero, del año, del 2009. Es curioso ver las caras de la gente cuando hablas durante estos días. Todos se entusiasman en pensar la dichosa, inevitable y cansina frase de: "Año nuevo, vida nueva". Sinceramente, basta ya. Estoy más que harta de escucharla. Más que harta de ver que muchos ilusos e ilusas piensan que por el mero hecho de cambiar de calendario y agenda, todo tiene que tomar un rumbo diferente y mejor. ¿Por qué?

Por qué no seguir con tu vida intentando cambiar aquellos aspectos mejorables, pero sin tener que pensar que tu vida será nueva. Es que acaso cambias de domicilio, de trabajo, de familia, de amigos, de hobbies, de ropa, de coche... NO. Un rotundo no. Quizás cambies alguna de ellas, si eres un afortunado claro, pero lo más común es que todo siga igual, excepto una cosa. Los precios. Todo sube, todo se encarece (sí, el gas natural y el butano no pero...no me merece ningún comentario).

Un año más sigues sin encontrar tu media naranja ni ser encontrado claro. Un año más con el mismo trabajo mal pagado o ni eso. Un año más estudiando en la misma época de exámenes (para muchos el último año...para otros el primer año). Un año más con las mismas discusiones familiares o conyugales. Un año más soportando las mismas discotecas de siempre o bares frecuentados. Un año más miras tu armario y te encuentras el mismo fondo de armario. Un año más el coche vuelve a fallarte. Un año más recaes en todo aquello que ibas a dejar (véase fumar, los dulces, los antojos, beber tanto alcohol...). Un año más se resisten tus buenos propósitos.

Es inútil e incongruente intentar engañarse y creerse tontamente que la vida cambia porque un mero año ha pasado y otro comienza. Para que frustrarse por cosas que si no las has conseguido no tiene porqué suceder ahora (o tal vez sí, quién sabe...). Es inútil pensar que aguantarás más de dos meses seguidos yendo al gimnasio, pero eso sí, seguirás pagando la cuota hasta el verano por tal de no ir y darte de baja tan pronto... Es inútil recaer al tabaco tras unos días sin fumar y encima, recaes fumando aún más y gastándote más tontamente esos casi tres euros de cada cajetilla.

Es tan simple una ilusión lo que nos corroe en nuestro interior cada principio de año.

Me quedo con eso. Simplemente la ilusión de cada año.

*

domingo, 28 de diciembre de 2008

SIN SABER NADA

  • Sin saber por qué, pasas de un extremo a otro.
  • Sin saber por qué, de tener mucho pasas a nada.
  • Sin saber por qué, del ímpetu pasas a la flaqueza.
  • Sin saber por qué, de la ilusión pasas a la tristeza.
  • Sin saber por qué, de la sonrisa pasas a las lágrimas.
  • Sin saber por qué, cambia aquello que menos imaginabas.

No eran fácil las cosas cuando te imaginabas cómo sería la vida de mayor. Menos aún lo son cuando las vives como adulto. Cuando te enfrentas por primera vez a situaciones más complicadas, a situaciones en las que no sabes como reaccionar ni actuar. A situaciones en las que estás solo, absolutamente solo. No eres capaz de tomar una decisión clara y firme. Hay algo que te angustia desde tu interior hasta el punto extremo de odiar todo lo que te rodea. Te das cuenta que a veces gastas demasiada energía en cosas que luego no tienen importancia o peor aún, personas que te importan no le dan la importancia y el valor necesario...

Te das cuenta que estás tú, sí, delante de todo y que si te dejaras caer, efectivamente, caerías por completo. No tienes un respaldo seguro aunque lo pensaras. No tienes nada, el suelo , quizá no duela, quizá acabe contigo. Me imaginaba siempre una situación como esta, pero no tan pronto. No tan precoz, no ahora, ahora no por favor. No es todo oro lo que reluce. No es la apariencia la que hace ser como tengas que ser. No es ni la alegría de una cara, ni la sonrisa forzada, ni el buen humor estudiado... La persona es mucho más que eso.

Dicen que no conocemos a los demás hasta que no sucede algo. Quizá no haga falta que pase un terrible accidente o algo muy grave. Tal vez con ocasiones, momentos importantes te basten para darte cuenta que inevitablemente no estabas en lo cierto. No era tal cual lo imaginabas. No era todo como pensabas. Y es justo cuando aparecen factores que están contigo porque están igual que tú. Comprensión, igualdad, ayuda. Tres simples pero necesarias palabras.

El poco sentido de estos días se acaba de esfumar por donde menos quería que sucediera. Por donde menos hubiera imaginado.Por la puerta trasera, la de la "soledad", la de la "incomprensión total", la de la "inconformidad". Pero como en todo, algo se tiene que extraer positivo. Y cierto es. Empezar a ser un tanto egoísta y restablecer prioridades. Prioridades de una vida por hacer aún, de una vida que está a punto de empezar. Lejos de aquí.

Lo peor. Sigo sin saber nada. No logro entender, no logro captar el por qué.

*

viernes, 26 de diciembre de 2008

VACACIONES DE INVIERNO

Ni para ti, ni para él, ni para ella, ni para vosotros, ni para nosotros, ni para mí... ni para muchos la navidad tiene algún sentido. De hecho, decidí hace algún tiempo cercano renombrar a estos días como vacaciones de invierno. Unas vacaciones en las que el frío son mi protagonista.

No es huir de las luces. No es huir de las desesperantes melodías inconfundibles de esta época. No es huir de las comidas ni cenas. No es huir de los regalos. No es huir de el supuesto espíritu. Es simplemente vivirlo de una manera un tanto distinta. De la manera que me apetezca más.Tal cual lo sientas. Es así las vacaciones de invierno perfectas. Unos días en los que puedes quedar con tus amigos ya que todos están de vacaciones. Unos días en los que descansar predomina sobre todas las cosas que ocupaban tu rutina más desapercibida.

Aquellos que nos centramos en otras historias no navideñas, nos damos cuenta de la otra cara. De las personas que añoran a seres que amaban, a personas que no tienen absolutamente a nadie, a personas que no tienen nada y sobre todo, la falsedad, las ganas de querer ser más buenos durante apenas estas dos semanas. Qué sentido sino será la hipocresía las que inundan las calles de las ciudades durante estos días. Mientras paseo por algunas calles, me doy cuenta que todo lo que me rodea son personas que andan por inercia junto a familiares que ni se soportan, que ni se conocen en realidad (ya que tan solo se ven 4 días al año si es que llegan....) y que les guía las diferentes tiendas a las que tienen que visitar para comprar el regalo de turno que ni lo sienten ni quieren comprarlo.

Por eso y un sinfín más de razones, me quedo con mis vacaciones, con mi propio sentido de la realidad porque no me gusta seguir según que tradiciones ni costumbres. Se acabaron.

Felices vacaciones de invierno.

jueves, 27 de noviembre de 2008

COLORES DESCOLORIDOS

Cierto. No era broma cuando escuché por primera vez que los colores pueden variar cada día. Uno piensa desde bien pequeñito que cuando le enseñan los colores tienen que ser así y punto. El rojo es rojo, el blanco es blanco, el rosa es rosa... no puede ser de otra manera. No hay otra forma de percibir los colores porque son los que son y como son. Pero como todo en la vida, hay excepciones (a veces por suerte, a veces por desgracia) y te das cuenta que te engañaron desde bien pequeños, y que no son los colores tal cuales nos los han dictado e intentado hacer ver.

Es bonito y triste a la vez, cuando recuerdas que durante tu infancia te sorprendía ver el arco iris. Como eran capaces unos colores proyectarse en el cielo así sin más, podíamos distinguir cada uno de ellos.. Algo tan simple que nos esbozaba sonrisas de admiración. No pensábamos más allá. El arco iris, una gama de colores sin más. Son recuerdos que perdurarán para nosotros mismos pero, difícilmente se repetirán (por varias razones).

Sin embargo, la vida y sus palos te van enseñando a ver las cosas con otros ojos. Te hacen ver incluso los colores reales de cada color. Son adaptables a nosotros, a esos días que sólo ves cuestas, nubes, lluvia, charcos sucios, lágrimas... Un día gris, un día negro en el que ni el rojo, ni el rosa, ni el verde... aparecen a lo largo de tu día. No es que no estén presentes, es que eres incapaz de verlos. No consigues percibir una serie de colores por el mero hecho de ti, de tu persona. Depende de ti percibirlos o no. No sabes que pasa (o sí) pero no puedes verlos. Sabes que están ahí, pero es imposible. Te rindes por no seguir buscando. Por no seguir agotando más esfuerzos. Por no seguir frustrándote y desvaneciéndote poco a poco.

¿Vale la pena intentar percibir aquellos colores que no consigues atraer?

Será mejor esperar, quizá algún día llegarán.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

TU CANCIÓN

Es cierto cuando dicen que la música y sobre todo, las letras de muchas canciones, calan hondo en uno mismo. E incluso son capaces de conectar en el momento justo.

Un nuevo disco. Nuevos acordes. Nuevas melodías. Nuevas letras. Suena en el preciso momento la canción que desde la primera nota sabes que algo va a suceder. Una conexión total entre la armonía que se aprecia en los pentragramas y el compás de tus latidos. A priori, da la sensación de que todo es una ñoñada. Pero te das cuenta, que a medida que los segundos van pasando y la letra va sucediéndose, sientes algo que hacía mucho no lo sentías. Te das cuenta mediante la letra y el conjunto de la canción, que está relatando en cierta medida, tu momento. Tu presente. Y quién sabe... tu futuro más inmediato.

Eres el tornado que decide a que lado vas a ir. Decides exclusivamente tú, todas tus acciones. Decides todo aquello que deseas realizar. Decides todo aquello que quieres empezar o cambiar. Efectivamente, eres tú, sólo tú, el que lleva las riendas de tu vida. Parece mentira que una simple canción te haga ver tu propia realidad.

Por primera vez en mucho tiempo, eres el patrón de tu propia embarcación. Llevas el timón tan bien como puedas (unas veces mejor que otras) a pesar del oleaje que en ocasiones se presenta. Aún así, los consigues batir y seguir adelante, enfrentándote a frentes y mareas. Puedes con todo, sabes a dónde te quieres dirigir. Sabes que objetivos claros deseas (aunque no los consigas). Lucharás, pondrás todas tus fuerzas para lograrlo.

Una canción.

Tu canción*

viernes, 7 de noviembre de 2008

FRUSTACIÓN EN PERSONA

No hace falta ir demasiado lejos a veces para encontrarte ante un muro. No cualquier muro, es exactamente la pared que delimita tus límites como persona. Un muro que en el momento que lo sobrepasas te encuentras al peor aliado. La frustación.

En efecto. Es uno de los sentimientos más confusos, tristes, angustiosos que una persona pueda sentir. En ocasiones, es una frustación momentánea al ver tu incapacidad de conseguir o ser algo. Otras muchas, es algo más duradero que te influye de tal manera que no deja que seas tu mismo. Parece que todo se vuelve contra ti. Te sientes como un enano frente a una gran ciudad. Todo es grandioso, menos tú. Todo es valioso, menos tú. Todo sigue adelante con cierta o aparente facilidad, menos tú. Todo tiene una variedad de colores, menos tú. Todo sigue adelante, todo, todo, todo.... ¿y tú?

La frustación. Esa ansia por conseguir aquello que más empeño le pones y no consigues ni tan siquiera una mínima parte. No logras lo que más necesitas. No obtienes lo que ansías o se te escapa de las manos sin darte cuenta. ¿Lo peor? Cuando no puedes evitar una gran frustación y ves como todo fluye sin ti, sin tus cualidades y objetivos. Cuando no puedes llegar más allá. Cuando no te deja ser tu mismo. Cuando se posiciona en tu rutina. Cuando te esconde.

¿Para qué luchar? ¿Para sufrir o para vencer? Quien sabe. Nadie lo sabe. Nadie te puede reprochar nadie. Absolutamente NADIE.

La frustación, algo que nos acecha por sorpresa en ocasiones...

lunes, 3 de noviembre de 2008

SATISFACCIÓN

Es cierto que la felicidad plena no existe. Pero más certero es conseguir una cierta felicidad a tu manera. Gracias a ella, se llega a la satisfacción. Una palabra bonita y a la vez emprendedora y muy pero que muy motivadora.

La satisfacción viene dada en diferentes sentidos, ya sea profesional o personal. Quizás obtengas una sin la otra o incluso seas tan afortunado que obtengas ambas sin ningún tipo de distinción. Admiro (sin envidia maligna) aquellas personas que pueden admitir y ver en sí mismos esas satisfacciones cada día de sus vidas (o en su gran mayoría). Porque deben de ser personas felices, que vean la vida con otros ojos (esos ojos que quieren ver vida y se la dan), que actúen con tanto entusiasmo que todo les debe parecer ciertamente fácil.

No todos logramos ni lograremos alcanzar dicha satisfacción. Quizás el secreto esté en saber encontrar esta tan ansiada satisfacción. A veces la tenemos delante de nuestros ojos y somos incapaces de captarla. Porque somos unos egoístas y miramos sólo lo que nos interesa. Nos mueven las masas y no nos paramos (en muchas ocasiones) a pensar lo que tenemos y hemos conseguido y posiblemente, conseguiremos. Nos cegamos en todos nuestros problemas y malestar de manera que cerramos puertas a nuestras propias satisfacciones.

Hay días que te levantas sin ánimo de tener el mejor día de tu vida pero que por circunstancias, recibes gratas e inolvidables noticias. Tal vez, la palabra sea gratificante. Noticias que te hacen renovarte de energía y ganas de superación. Motivación y sobre todo, satisfacción personal. Personal por ver como por ti mismo eres capaz de alcanzar un mínimo paso hacia un gran camino. A pesar de saber que no llegarás hasta el final de este nuevo camino, te basta con saber que al menos has podido dar un paso en él, a diferencia de muchas otras personas que se quedaron en la entrada mirando sin poder caminar.

Porque a veces te sonríe el destino y sin darte cuenta te hace que tú también sonrías.

domingo, 26 de octubre de 2008

UNA FRASE

Hay etapas en la vida que se dejan a la mano del destino. Esos momentos que no imaginas que hagan que tu vida se encamine y que poco a poco, la felicidad vaya fluyendo.

Aunque a veces te esperas algo de una persona y luego no lo recibes, hay personas de las que jamás imaginarías compartir sueños tan increíbles. Vidas. Momentos. Ilusiones. Sentimientos. Emociones. Y palabras. Muchas palabras.

Porque ya hace cosa de cuatro años, el destino, que es muy caprichoso, quiso que un color (de aún una niña) rosa se encontrara ante unas alpargatas de verano. Ante la indiferencia de ambas, fue un sueño en común lo que alertó un porvenir, ahora inminente. Un camino a seguir para llegar a nuestra parada en la capital. Una parada que nos dará la mayor libertad de nuestras vidas tanto personal como profesional.


No hay palabra más sincera que la que dicta el sentimiento de la amistad. Una amistad forjada de diferencias y momentos que nadie los hubiera llenado mejor. Por ser tan distintas pero a la vez tan iguales. Porque aunque uno no se lo crea, la persona más cercana es la más lejana en ocasiones. Y la persona más diferente a priori, es absolutamente la más calcada a uno mismo.

Una playa. El mar. Una puesta de sol. Unos veleros. Una cámara. Unos pies mojados. Una ola que se avecina. Unas gafas de sol. Unas chaquetas. Unas sonrisas de incertidumbre. Un suspiro. Unas miradas de inquietud. Unas palabras. Una frase. Esa frase.

I want to live together*

jueves, 9 de octubre de 2008

MI MUNDO

El sentir de unos párrafos ordenados por la perfección en formato frases, se hace notar cuando uno tiene la oportunidad de leer escritos sinceros llenos de dramatismo, emoción, sentimiento, alegría, tristeza, melancolía, apatía, amor, odio, amistad... unos elementos claves para la redacción más perfecta que existe.

Hace escasamente unos minutos, he tenido la oportunidad de leer un reportaje sobre un gran literato actual a nivel mundial. Una de esas declaraciones que te dejan meditabundo y con ganas de escribir. Son esa serie de cosas que te motivan para entrar en un pequeño espacio como éste, y escribir dejándote llevar por el más sincero de los sentidos, el corazón.

Y esa frase decía: "Escribir no es solo estar sentado en tu mesa contigo mismo, es escuchar el ruido del mundo". En efecto, son estas palabras las que por ejemplo, me hacen plantear una serie de párrafos que sé, aquí se quedarán por mucho tiempo pero no lograrán permanecer ni por unos minutos en la mente de ninguna persona que se tercie a leerlas. Realmente me da absolutamente igual. Necesito escribir para desahogar todo aquello que mi boca no es capaz de pronunciar. Necesito dejar patente todo aquello que me conmueve. Necesito dejar huella tras unas letras basadas en los sentimientos más a flor de piel que nunca llegué a imaginar.

Escuchar el ruido del mundo es fácil si uno quiere. Si uno se tiende a ese mundo e intenta comprenderlo. Si uno intenta entender todo lo que está a su alrededor. Yo intento escuchar y ver este mundo. Intento percibir mediante alguno o todos mis sentidos esos mensajes que nos invaden día a día. Intento descubrir todo aquello que el destino tenga preparado. Lo intento, eso no significa que lo consigo.

Por el momento, me conformo con poder seguir escuchando ese ruido que provoca este mundo. Mi mundo.

miércoles, 8 de octubre de 2008

QUIZÁS



Hay paisajes que hacen iluminar tus pensamientos y llenarlos de las más variadas palabras y sentimientos. Lugares que llegas a verlos con diferentes ojos dependiendo del momento, dependiendo de la compañía, dependiendo del tiempo, dependiendo de ti.


En efecto, ¿qué es lo que hace que algo tenga que depender enteramente de ti?



Hay canciones que resumen en tan solo una frase algo inexplicable que el ser humano llega a sentir cientos de veces a lo largo de su vida. Hay canciones que son capaces de resumir todo aquello que somo incapaces a expresar ni tan sólo con una tímida mirada o una leve sonrisa. Son ese tipo de canciones que te hacen esbozar una sonrisa al ver lo comprendida que te sientes, pero a la vez unas peligrosas lágrimas invaden tus mejillas... Es en ese preciso momento cuando te cuestionas ¿qué te está pasando? ¿ahora? Tal vez sí, tal vez te hayas dejado llevar por esa tan esperada melodía que llevabas años esperándola y al fin, llegó, aunque no en el mejor momento.

Quizás haya algo que nos tenga que llegar y activar en nosotros algo que nadie es capaz de hacerlo. Quizás sea la música para algunas personas. Quizás sea una novela para otras. Quizás sea una pintura en un lienzo. Quizás sea un paisaje iluminador. Quizás no haya nada y seas tú que en algún momento reaccionas y sin explicaciones actúas.



Aún sigo intentando encontrar la explicación.



lunes, 29 de septiembre de 2008

LA CUENTA ATRÁS

Empieza la cuenta atrás. Empieza el momento de centrarse. Empieza la idea de mirar al futuro más inmediato y alentador. Empieza un nuevo ciclo, una nueva etapa. Empieza el último año de carrera. Empieza a empezar sentimientos nuevos, de madurez, de sensatez, de emoción... Empieza una nueva vida que habita ya en mí. Empieza lo que siempre deseé.

Unos meses de incertidumbre, de cansancio, de esfuerzo, de rutina, de disciplina, de manías innegables, de compasión, de ilusión, de diversión, de nerviosismo, de futuro. A veces uno toma decisiones que por momentos se arrepiente o el nerviosismo habla por sí mismo. Decisiones, tal vez, para toda la vida o al menos para un largo periodo de tiempo. Decisiones irrevocables que obligan a cambiar hábitos muy estáticos...

Es duro y doloroso, tomar un camino exacto dejando a un lado otro de los caminos que alguna vez habías ansiado, deseado con todo tu alma. Más duro aún es pronunciar palabras que jamás pensarías no lo harías o no sentirías. Pero llega ese momento, ese instante que te llega y zasss... tienes que sacar todo tu valor para afrontar todo sin mirar alrededor.

Llega el momento, tal vez, del egoísmo de una vida proyectil. De una vida con esperanza pero realidad. De una vida realizada pero con obstáculos. De una vida en definitiva, que está por llegar.

Y pensar que nunca pensaría...

lunes, 22 de septiembre de 2008

PALABRAS

En una ocasión, y desde entonces, escuché una frase breve pero contundente:

"Una palabra lo dice todo y al mismo tiempo no dice nada".

En efecto, a veces me pregunto el sentido de todas las palabras. Hay palabras que dicen mucho, palabras que son demasiado ambiguas, palabras que esconden secretos, que esconden sentimientos, palabras que hacen llorar, palabras que te hacen alegrar el día, palabras que duelen...y palabras que te hacen pensar.

Muchas de ellas te hacen viajar. Viajar al pasado, viajar a situaciones concretas, viajar a personas, viajar a verdades... En definitiva, viajar a lo largo de tu vida. Todos aquellos que no entiendan nada de lo escrito en este humilde espacio, es porque no entienden sus propias palabras. No entienden cuando hablan o no entienden a su receptor.

Que importante es saber encontrar aquella palabra necesaria. ¿Nunca os ha sucedido que la mente se queda paralizada, en blanco, que no puedes hayar la palabra perfecta en una conversación, pero que sin embargo no hace falta hablar? Es impresionante la capacidad que tenemos para entendernos sin quererlo, para comunicarnos sin hablar, para vivir sin palabras.

Me he dado cuenta que no necesito gran variedad de léxico, sino tener la capacidad de encontrar en cada momento, justo y necesario, lo que quiero expresar sin miedos. Creo que lo estoy consiguiendo, aunque en ocasiones, sin yo quererlo, la situación te plantea un abanico enorme y no puedo combatirlo con mis palabras, ni con mis pensamientos. Simplemente, me dispongo a esperar. A esperar algo que sé posiblemente, tarde mucho en llegar.

Las palabras, mi silencio.