lunes, 22 de septiembre de 2008

PALABRAS

En una ocasión, y desde entonces, escuché una frase breve pero contundente:

"Una palabra lo dice todo y al mismo tiempo no dice nada".

En efecto, a veces me pregunto el sentido de todas las palabras. Hay palabras que dicen mucho, palabras que son demasiado ambiguas, palabras que esconden secretos, que esconden sentimientos, palabras que hacen llorar, palabras que te hacen alegrar el día, palabras que duelen...y palabras que te hacen pensar.

Muchas de ellas te hacen viajar. Viajar al pasado, viajar a situaciones concretas, viajar a personas, viajar a verdades... En definitiva, viajar a lo largo de tu vida. Todos aquellos que no entiendan nada de lo escrito en este humilde espacio, es porque no entienden sus propias palabras. No entienden cuando hablan o no entienden a su receptor.

Que importante es saber encontrar aquella palabra necesaria. ¿Nunca os ha sucedido que la mente se queda paralizada, en blanco, que no puedes hayar la palabra perfecta en una conversación, pero que sin embargo no hace falta hablar? Es impresionante la capacidad que tenemos para entendernos sin quererlo, para comunicarnos sin hablar, para vivir sin palabras.

Me he dado cuenta que no necesito gran variedad de léxico, sino tener la capacidad de encontrar en cada momento, justo y necesario, lo que quiero expresar sin miedos. Creo que lo estoy consiguiendo, aunque en ocasiones, sin yo quererlo, la situación te plantea un abanico enorme y no puedo combatirlo con mis palabras, ni con mis pensamientos. Simplemente, me dispongo a esperar. A esperar algo que sé posiblemente, tarde mucho en llegar.

Las palabras, mi silencio.

sábado, 13 de septiembre de 2008

EL DESTINO

Sí, lo reconozco abiertamente, creo en el destino.

Creo en que todo pasa por algo, porque estamos predestinados a algo en concreto en esta efímera vida. Creo que actuamos por motivos varios, que son los que en definitiva nos hacen actuar para llegar a lo que nuestro destino marca. ¿Quién lo fija nuestro destino?

Una pregunta que sin duda no podría encontrar respuesta a lo largo de mi vida, pero que sí, sorprendentemente, hace tan solo unos meses, alguien me la llegó a contestar de manera imprevista y delante de ciertas personas. Alguien supo hallar, en efecto, la respuesta a mi pregunta. La respuesta a ciertos de mis pensamientos y acciones. Alguien supo poner en boca algo tan importante como mi destino. El destino. Nuestro destino.

Unas palabras que aún permanecen, y sé que lo harán por mucho tiempo más, en mi mente. El destino está en cada cruce. Esa fue una respuesta que hoy día, me sigue inquietando, apasionando y sobre todo, emocionando. Lo malo: hay demasiados cruces... A lo largo de nuestros días son tantos los cruces que se interponen en nuestro camino, que es casi imposible encontrar exactamente el cruce que te lleve a tu destino...

Hoy por hoy, me quedo con la respuesta de mi vida:

"El destino está en cada cruce"

jueves, 11 de septiembre de 2008

TU DIADA

11 de septiembre. Para muchos, una fecha con motivo histórico a lo que políticamente se refiere, para otros muchos más, una fecha trágica que se llevó miles de vidas inocentes...

Hoy es un gran día para muchos catalanes con sentimiento catalán, y recalco lo de sentimiento catalán por el mero hecho de que no por haber nacido en Cataluña se obtiene automáticamente el sentimiento que te lleva a celebrar un día como el de hoy. La diada de Cataluña, un día clave para la historia del pueblo catalán. Tengo que ser honesta y reconocer que estas líneas son difíciles de saber expresarlas. Hay gente que no lo podrá llegar a entender jamás, como una persona nacida en Cataluña no tiene sentimiento catalán, no tiene esa noción de país catalán, no tiene ese ímpetu por su pueblo.

No creo que el lugar de nacimiento haga a la persona su país, su lugar de residencia, su lugar en la vida, ni por supuesto, su diada. Creo en las propias diadas de cada uno. En aquellas que cada uno siente el día que las tiene que sentir del lugar de donde realmente las emociones estén a flor de piel. Es importante saber valorar un lugar que te acoge y te haga sentir como realmente eres. Saber buscar y encontrar ese lugar para poder celebrar año tras año tu propia diada.

Hoy, cuantiosos catalanes se lanzan a las calles más transitadas por coches en días normales, para hacer ofrenda al monumento Macià o simplemente para reivindicar su catalanismo, su amor por su país, por su patria, por sus colores, por su lengua, por su gente, por su himno propio... por Catalunya (seré neutral y le otorgaré una 'ny'). Hoy es el día de una gran diada para muchos, para otros no es nada. Un día más, o un día para recordar unos atentados que a todos nos dejaron sin habla, sin explicación, sin sentimiento alguno porque el corazón se nos encogió al ver aquellas terroríficas imágenes de los aviones en las torres gemelas...

Hoy sin lugar a dudas, es el día de la diada catalana. Pero no para todos.

Mi propia diada está a unos cuantos km...

viernes, 22 de agosto de 2008

YO MISMA

Un tiempo después, he decidido emprender un nuevo camino. Después de una experiencia diferente y, por cierto, necesaria, me dispongo a continuar con mis pequeños e insignificantes escritos.

Hoy es uno de esos días que el escribir sale desde el corazón, desde la ansia de expresar en formato de grafía alguna conversación, algunas palabras, algunos sentimientos (si es que se puede...). Hoy es uno de esos días que te reencuentras con personas muy especiales. Esa clase de personas que te hacen sentir ternura, seguridad, tranquilidad, entusiasmo, motivación... vida.

Puede ser que cuando uno escribe se torture a uno mismo al releer sus escritos más profundos y dolorosos. Tal vez no siempre sea así, el dolor que transmiten muchas palabras pueden ayudar a ciertas personas. Una válvula de escape, una conversación pendiente y sobre todo, sentimiento.

Tras un periodo de desconexión total, las prioridades en mi vida han vuelto a cambiar. No son esas personas que obviaba las que están en estos momentos, no son las cosas que apreciaba las más importantes, no son los prejuicios los que tengan que llevar el mando de nuestras vidas. La vida es demasiado compleja como para pensar que somos perfectos y que a nosotros no nos pasará... No podemos cerrar los ojos o mirar a otro lado, huir o darle la espalda.

Vivimos encegados en muchas ocasiones, pero llega un día en que esa venda se la lleva el viento y ves la realidad y a la personas que están detrás de muchas apariencias.

Quiero seguir siendo yo, yo misma.

sábado, 5 de julio de 2008

ADIÓS, ESPAÑA

En efecto, me despido por 5 semanas de este país, de mi casa, de mi vida. Me adentro en una aventura atípica en mi rutina. Una aventura llena de obstáculos que espero poder ir afrontando y superando. Ante todo, una nueva lengua, inglés, y también cultura y como no, costumbres.

Dicen que va bien para desconectar, aprender de uno mismo y ponerse a prueba. A tan solo 5 horas de irme al aeropuerto y coger el vuelo rumbo a tierras inglesas... me apetecía y necesitaba escribir lo que siento. Nervios tal vez, pero sobre todo incertidumbre hacia mi persona. El saber cómo afrontaré mis nuevos días me provoca un nerviosismo que en 23 años nunca había experimentado en primera persona.

Digo adiós a mi rutina, digo hola (o Hello mejor dicho...) a una nueva "etapa" que deseo me depare cosas positivas.

No sé si tendré la oportunidad de escribir desde allí, aunque seguro lo intentaré pues sin escribir no puedo estar demasiado tiempo...

De momento me limito a un: Adiós, España.

lunes, 30 de junio de 2008

VIVIR EN EL RECUERDO

¿Alguna vez han conocido (o conocen) a personas que vivan sumidos en el pasado? ¿Esa clase de personas que odian, que tienen miedo o tal vez les molesta pasar página y creen vivir en una etapa constante aunque en realidad todo ha cambiado? Es lo que le he denominado: vivir en el recuerdo.

Es uno de los mayores errores cometidos por el animal más torpe e iluso: el ser humano. Somos así y en ocasiones, no lo podemos evitar. Vivimos en diferentes recuerdos a pesar de negarlo a veces. Es inevitable perdonar a las personas que te hieren por la mera razón de que hace tiempo te ayudaron o estuvieron a tu lado cuando lo necesitaste. Puedes recurrir a esto miles de ocasiones. Pero, realmente no merece tanto la pena. No merece la pena seguir perdonando las malas actuaciones de según que personas por el hecho de que en tiempo atrás te ayudaron o estuvieron ahí dándote apoyo. No la merece cuando en el presente y en el pasado a corto plazo te fallan en numerosas ocasiones, sientes que verdaderamente no puedes contar con ellas e incluso se comportan de manera mal educada.

Vivir en el recuerdo, ya sea bueno ya sea malo, es un error que tenemos que rectificar. Es grato no olvidar, pero mejor es saber madurar y evolucionar. Proyectar una nueva vida rodeado de gente que realmente te muestra su afecto, su apoyo, su comprensión, su amistad, su amor, sus palabras y que la demostración de todo ello sea mutuo y se vaya alimentando con el día a día.

Es duro ver como tras varios años los recuerdos quedan como lo que son, experiencias ya vividas. Son como fotografías archivadas en un álbum que de vez en cuando se saca para mirar y recordar. Pero una vez vistas, se cierra y se vuelve a guardar. Eso sí, siempre ( o no....) deja un buen sabor de boca. He aprendido pues, que con ciertas situaciones y personas en esta vida ocurre lo mismo. Se recuerdan momentos, experiencias, viajes, conversaciones... pero ya está. No va a más. Analizas tu presente y ves que es el destino el que te ha llevado hasta donde estás. No tiene más secreto. Son recuerdos...

¿Vivir en el recuerdo?... apuesto por lo nuevo.

viernes, 27 de junio de 2008

CASUALIDADES

Es posible que haya gente que no crea en el destino y en las casualidades. Gente que opine que es simplemente ley de vida y no haya que preguntarse tanto el porqué de todo y de las circunstancias. Tal vez... pero llevo muchísimos años viviendo en primera persona lo que significan para mi ciertas casualidades.

Son todos esos momentos que llenan de vida mis momentos más apáticos o de tristeza aquellas alegrías momentáneas. Pasear por la calle, estudiar, estar en clase, trabajar, salir de fiesta, hablar con alguien, escribir, ver la televisión, observar a la gente pasear... Es cuando descubro mi mundo particular de las casualidades.

Estar viendo un espacio televisivo que te recuerda únicamente a una persona, una escena particular y zas... el teléfono te suena y, efectivamente, es esa persona la que te está llamando, en la cual estabas pensando y que además hacía semanas que no hablábais; casualidades. O bien, sin conocer apenas a una persona, descubres que queréis llegar al mismo lugar para lograr exactamente lo mismo; casualidades. Tal vez, es estar un día como espectadora de tu deporte favorito y allí, precisamente allí, encontrarte a alguien del "trabajo" y que conozcas a tu ídolo; casualidades. Empezar una carrera y conocer a alguien de tu misma edad que había comenzado la misma carrera en el mismo lugar que tú un año anterior; casualidades.

Necesitaría múltiples líneas de este espacio para seguir enumerando todas aquellas situaciones por las que mi vida ha pasado guiadas por la mera casualidad del destino.

Simplemente, casualidades, como la vida misma. Creo en ellas y espero no dejarlo de hacer nunca.